Por Leomas
Felices y con malicia, llegaban al salón los pubertos y ella muy picarona, lucía la falda bien corta y sin ruedo. Se hacía la olvidadiza y reía como siempre y mostraba como acertijo el mundo desconocido. 'Profesora sonó la campana' y el reloj marca escondido, no es hora decía a carcajadas, debe ser que el tiempo está perdido.
|