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HOLA, NACISTEIS EN EL PUERTO?
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Por Leomas
Es cierto, nacimos allí en ese Puerto. Mi madre nos trajo al mundo en ese Hospital, en donde nuestro padre, trabajaba mirando con fuerza la roca gris del amanecer. Eso fue ayer pero es hoy para todos.
Nos bautizaron muy pequeños. Allí los gritos de los campesinos de la sierra, llevaban algunas piñas y gallinas criollas para las comidas del cura del pueblo. Los lamentos de los ferroviarios y obreros de la empresa, dejaron las quejas de las injusticias de sus patronos.
La familia vivía en casa construida sobre una montaña peligrosa. Las mujeres tenían que amarrarse la cintura al cinto de las mulas, para no caer al abismo y los varones cogían su rula como bastón para no dejar sus cuerpos en la represa.
La "Porfía" todavía alguien de la familia la recuerda. Era un lugar en donde los obreros dejaban los pesares en hombros de hermosas mujeres traidas desde Medellín. La bohemia y el aguardiente dejó sin vida a muchos de los enamorados celosos y tontos.
Sólo tenemos los recuerdos grabados en nuestra memoria y en los cuentos de los abuelos y parientes. Lo único perdurable son los dos apellidos. Transportados desde la región de Galicia, Siria y Libano a la América. Eran pícaros, ladrones de oro y de ensueños nuestros progenitores.
Entre ellos, mi bisabuela que regó la semilla en las "montañas de mi tierra" y de paso dió vida a una leyenda clásica en la poesía y en la letras coloniales. Los matemáticos de la época, no pudieron contrar a sus hijos.
No nos dió inteligencia, belleza o altura la vida. Por eso no somos gloria para representar a nuestro pueblo. Entre mas vivimos, mas pensamos que debemos ir a conocer a la región que hace gala a nuestro nacimiento con sencillo orgullo.
Por esas cosas de la vida, nunca la hemos visitado. Añoramos ir a verla. No son hoy los mejores días. Dígale al Alcalde, que no somos importantes. A usted que se le ocurren todos los dias nuevas ideas, no se precipite. Cuando nos conozcamos, se dará cuenta que somos los mortales más sencillos.
Hemos vivido como príncipes consentidos de las ilusiones. Nunca hemos tenido sueldo de gobernante. Aquellos años de aprendizaje, no alcanzó el pago, para realizar los ensueños. No bubo dama en la conquista.
Agradecemos su oferta y esperamos visitar a nuestra patria chica. Montaremos a caballo o en burro. Recorreremos juntos con los arrieros del pasado, las orillas del gigante rio. Desde el universo, llevaremos en nuestro pensamiento una flor para el Puerto. Su pefume regará los plantíos y lograremos entre todos, la nueva siembra, para armar uno nuevo.
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