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HOMILIA DE DESPEDIDA A CELIA CRUZ
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Por Leomas
la homilía pronunciada por el sacerdote en la ciudad de Miami (Florida -USA), con motivo de la muerte de la "Reina de la Salsa": Celia Cruz, dio a conocer la ilustre mediocridad de los predicadores y su falso compromiso con el amor que se le debe dar al prójimo.
La homilía tiene la obligación de sembrar entre los hombres, un mensaje espiritual de luz y esperanza. Su contenido y colorido, debe fundamentarse en el pensamiento de Jesucristo cuando sale de la boca de un cristiano.
La Santa Eucaristía es el centro de nuestra vida y el Presbítero, debe medir su lenguaje y sus movimientos. El ser predicador, dota al locutor, de una herramienta humana en su oratoria sagrada, pero es muy diferente con el animador de un evento social, cultural, recreativo o deportivo.
Dios en su Palabra nos dice que no estemos tristes con la partida de un ser querido, tambien nos exhorta: "Sean prudentes (astutos), como las serpientes (culebras), y sencillos como las palomas".
En Santiago, el mismo Señor, a través del escritor santo, nos afirma: "Quien quiera ser religioso entre ustedes, que no peque con su lengua".
La Palabra de Dios, dada a conocer por medio de una predicación, es la materialización de la divinidad y misericordia de Dios y el Espíritu de nuestro Padre celestial, nos da la fuerza que como voz de aliento, nos transporta a las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
En un momento de congoja y tristeza, se necesita de una personaje que sepa entender el dolor tanto de los familiares del difunto o difunta, como de aquellos que en vida le hicieron daño a quien parte a la presencia de Dios.
Todos sabemos que muchos gobernantes han hecho daño a los hijos e hijas de Dios y que como ellos muchos de nosotros sino partimos en paz hacia la eternidad, seguramente nos darán el lugar del que habla la Santa Bíblia y el mismo Cristo, reprende con su Palabra tanto a los ricos como a los injustos, pero a todos, tanto pecadores como a no pecadores, nos trata con mucha suavidad en el amor.
Por consiguiente que ningún predicador tiene autoridad para juzgar a nadie y es cierto que muchos de nosotros podemos estar equivocados, pero sólo Dios lo sabe y lo juzga.
La homilía tambien lleva internamente poesía y narrativa y la misma Biblia como Palabra revelada, es en sí un cúmulo de inteligencia, que ningún premio novel, puede superar.
En sus páginas cualquier lector encontrará la mejor sabiduría, al mejor Maestro y al Señor de Señores. Una periodista, expresó publicamente por una cadena de televisión que transmitía en el momento del suceso lo siguiente: "El padrecito está utilizando un lenguaje muy chistoso y muy simpático".
Aunque también la comunicadora social, se equivocó, ella sin proponérselo quiso decir que el lenguaje del sacerdote no tenía seriedad. Ella sabía que todo lugar sagrado se debe respetar y por otra parte la gran mujer que se despedía de la multitud y del mundo, invitó permanentemente a estar alegres, pero ella siempre (Doña Celia Cruz), tuvo un respeto por sus semejantes. No sólo admiramos su talento y su talante sino su espiritulidad de ángel.
Hoy invito a todos los predicadores a usar la mesura y la elegancia en la palabra. Dios nos invita a ser sencillos y humildes de corazón pero con elegancia y exquisitez.
El llamado es para todos los líderes religiosos de todas las denominaciones pero no tanto porque sale de mi boca o de mi mente sino de la misma Palabra de Dios: "No todo el que dice Señor, Señor, esta haciendo la voluntad de mi Padre".
Los religiosos también tenemos sentimientos y amamos como cualquier mortal y puede ser que la vida y la sociedad, ahora nos está mirando mal y se que muchos nos desprecian, pero hoy quiero que nos preguntemos:
¿Qué estamos haciendo mal? y ¿Dónde esta el error?
Sigamos caminando pero ya nos estamos dando cuenta que nos hemos alejado de la verdad y que si cambiamos nuestros resentimientos por amor, el mismo Dios nos premiará y tendremos la verdad que es Cristo nuestro Señor.
los invito a servir y a evangelizar, pero con mucho tacto y preparación.
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