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Por Leomas
La tradición nos ha enseñado que el vestido blanco tiene cierta semejanza a la blancura del alma y su uso debe ser sólo para una ocasión especial que no se debe repetir.
Las mujeres y los diseñadores han mostrado al mundo, como el color blanco de una tela, hace resaltar la pureza del alma y la alegría del ser.
Tambien la historia de las familias afirman que lo blanco en el vestir, no sólo es para describir la ingenuidad de la persona que lo porta sino también la castidad de quien lo lleva.
Aunque la mujer realmente no necesita vestir de blanco, pues Dios la creó bella y pura y ella misma, como es portadora de la vida, la belleza natural la hace reluciente.
Su blancura no está en el color de la sedas sino en su conciencia. Sin embargo se deben respetar ciertos atuendos cuando de mostrar la inocencia se trata.
Ultimamente hemos visto en los medios de comunicación como muchas mujeres que han tenido demasiados maridos o amantes y un esposo, se burlan de la tradición y ya las vemos vestidas de blanco y de novias, que aún cuando hacen el ridículo, porque el mundo sabe que ya no son vírgenes.
Ellas montan bien la farsa y los periodistas a sabiendas, que se estan mofando de la familia, le siguen los pasos y lo peor de todo es que muchos sacerdotes sin profundizar, caen en la trampa y presentan la ceremonia a nuestro Dios como si la novia siendo señora, llegase al altar como una inocente paloma blanca de manos santas.
Por eso el mundo no sale del asombro al ver a tantas "damas" de regreso al templo y el descaro se siente y se palpa, cuando la misma silla que uso con el primer marido, alli mismo repite la escena y las fotos continuan con el semblante del ayer. El mundo de frente se ríe: "Cambió de amante ".
Será que el color blanco tiene relación con el matrimonio o es qué hemos covertido lo sagrado con una parranda o fiesta?
No nos quejemos cuando nos digan que de blanco se volverá a casar, la misma que ha desbaratado la unión familiar y si nos solicitan un modelo bíblico, tenemos que decir aquello que expresó Jesús de Nazaret:
"Vete y no peques más". Se podría transladar esta misma respuesta para manifestarla a quien desea volver a conseguir marido: "Vete y no hay necesidad de volver a confeccionar otro traje blanco porque puede usar el primero".
Cada uno y cada una, es libre de escoger el color en su vestir, pero no podemos confundir la disciplina con el relajo ni el orden con el libertinaje.
En un comienzo las novias no usaban el vestido de color blanco, fue la Reina Victoria de Gran Bretaña la que impuso el color blanco para las novias de su época, recuperando el misterio que representa el blanco, que es la esencia de la castidad, sencillez y pureza.
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