Terror
Leomas
Mi Amor
Biografía
Milagro
Recuerdos
Marin
Saavedra
Distinciones
Condecoración
Mi Hermano
Adriana
Ricardo
Profesora
Asesinato
Chavez
Aborto
Obispo
Conducta
Puerto
Crímen
Fraternidad
Homilía
Vestido
Terror
Perra
Viaje
Apagón
Gato
Fuga
Elsy
Prudencia
Pro-Aborto
Pontezuela
Carta
Caridad
Mujeres
Miedo
desenamoran
Fútbol
Añoranzas
Negra
Extraño
Frío
TERROR EN LA CIUDAD DEL NORTE
Por Leomas

Hoy es un dia de sol y de playa. La gente lamenta los "tornados, tempestades y tormentas" que han azotado al territorio de la nación. Cuando la television muestra las imágenes, pareciera que la naturaleza tambien estuviera bombardeando y castigando a los habitantes del norte, con la misma estrategia que los poderosos y bajo la complicidad de sus compinches usaron con las bombas y fusiles.

Los bombardeos a las casas y edificios fueron repetidos por los vientos, Los muros de las paredes, se asemejan a las injusticias producidas por los misiles asesinos de los ultimos meses y la fuerza de los huracanes, se burla de las autoridades y de los que se creian fuertes. Como por arte de magia, los llantos de los transeuntes que se sentian intocables, hacen derramar lagrimas de sangre a los intocables.

Los Periodistas acostumbrados a los escándalos y al sensacionalismo, se sienten impotentes y algunos han comprendido que algo pasa con la justicia y que debe haber alguien que como paraguas, esta defendiendo a los varones y mujeres que salieron hace dias a protestar en contra de la guerra.

Una nube negra y gris, se posó por varias horas sobre algunas ciudades y en varios lugares, ella estuvo presente hasta 72 horas. La gente estaba asustada y los vehículos fueron arrastrados por la tempestad y la corriente.

Barcos y aviones fueron amarrados a los postes de los puertos y las electrificadoras suspendieron el servicio a la zonas residenciales en donde los ricos y los magnates, sintieron la fuerza incontrolable de lo insolito.

Los "fanáticos" que abundan como hormigas en selva tropical, estaban confundidos, y los religiosos oraban con cierta desconfianza. Los cristianos de todas las denominaciones se reían y muchos perros y caballos, se orinaron sobre el oro de los jardines y la basura de los pobres cayo sobre el techo de las casonas.

Hubo confución. Los árboles y chamizos, quedaron firmes al paso de la tormenta y las menos afectadas fueron la playas, porque quedaron tan barridas, que pareciera que hubieran sido reemplazadas por otras del sur.

Los sencillos y humildes, se mantuvieron firmes y fueron los menos afectados y como ellos, estaban en la pobreza, nada los conmovió al castigo por la ineptitud de sus naciones. Comprendieron que ante la fuerza de los vientos, el hombre es incapaz de definir la posicion.

Tambien las prostitutas y los prostitutos, fueron sacados de sus rincones y ya se veian los "polvos" y los estuches de los perfumes, regados como estíercol en los andenes y aunque usted no lo crea, los niños de todas las razas, aprovecharon el desorden y quedaron libres de la autoridad de los mayores y ellos se divertian jugando como palomas en busca de romance.

Los extranjeros salían de sus guaridas como conejos o naipes y aunque no se les entendia el idioma, hacian señas. Ese dia si se mezclaron con los otros y fueron estos quienes les dieron animo para seguir con esperanza. Pero no la mujer que hizo escándalo en la gran ciudad y que los médicos comprobaron que no era dama sino damo.

Algunas palmeras danzaban como el balet de la trajedia. Ese mismo dia las críticas de un escritor, salieron a relucir en contra de un premio novel que abandonó su patria por un suelo que ya no lo recuerda.

Los murcíelagos estaban contentos, porque las langostas del oriente se vinieron con los vientos y la dieta alimenticia fue transformada en un segundo. Ya se veian felices en el aire y de vez en cuando miraban a los bomberos sin preocupación y mas que como burla, botaban los desperdicios sobre sus cazcos y a muchos militares, los escupieron desde el aire y tambien las bajezas aparecieron en la escena de la limpieza.

Las mariposas estaban alli tiradas en lo que quedó de los jardines y sus cuerpos todavia hermosos, hacian brillar la madrugada, estas fueron las mas afectadas y al sumar la cantidad de alas y de sobrantes, su numero era insuperable. Ellas estaban entremezcladas con las hojas y los desperdicios. En la tarde aparecieron los ratones, las ratas y los delincuentes.

Las pandillas, en forma jocosa, dejaron huella de rapiña. Ratas y pandilas atravesaron las calles afectadas y cada cual llevaba consigo lo que pudieron arrebatar de las vitrinas.

Los policias, corrian como hormigas desordenadas. Quienes se creian fortachos, lloraban como nenes o como la dulce Julieta al perder el amor de su amado. Más que suspiros, parecian sastres de las colchas y de los retazos. Sus pistolas y revolveres, fueron a parar a los autos y a los cajones, pues las calles estaban desoladas y los propios atrevidos ya habian hecho su agosto.

Por un momento recordaron al inepto de la prensa y todos y todas en coro enloquecidos por el numero de capillas que estában en las filas desocupadas. Muchos se retiraron a sus aposentos. Los inteligentes buscaron las guaridas y los subterraneos se llenaron hasta de líderes como si la fe en el mas allá, se hubiera perdido en las tiendas.

El circo quedó al descubierto, los sanadores, liberadores y esos que en las pantallas de los televisores, aparecen como santos, se escondieron como grillos y los creyentes se preguntaron y ¿Dónde esta su predicador?

Y por fin canto el gallo. Parecía que fuera de los criollos, porque gritaba como corneta. El mismo se sintio importante y se apodero de la avenida y empezo a caminar como pavo y una dama desprevenida dijo:

Mire hasta los gallos se han vuelto "raros y repelentes" y se pensó, esta debe ser de la tierra de la envidia y el egoismo. La retirada de las mulas y las pocas gallinas, fueron al encuentro de su amante.

El jinete parecia cansado y salió corriendo como tren en la revuelta. Las pobres golondrinas, quedaron con ganas de volar y se tuvieron que conformar con un gato que las hizo correr hacia la nueva montaña.

Las flores que adornaron algunas mesas tambien estaban esparcidas por el suelo y una mujer hizo su aparicion, buscando entre los sobrantes, una medalla, que segun ella habia pertenecido a su abuelo y que si no la recuperaba, no encontraría el alma de su pariente. Alguien le dijo: "Corra vieja necia, pues viene de nuevo el huracan."

La misma mujer ya entrada en años, seguía buscando entre la maleza y la fuerte brisa, la levantó por los aires y hoy sus restos descansan sin funeral.