|
|
|
Por Leomas
A las 3.00 de la mañana, sonó el Reloj despertador, era sábado y él estába en la Casa del servicio. El viernes anterior, los amigos de siempre, con una serenata lo despedían.
Se levantó de la cama y fue derecho a la regadera para ducharse. Las maletas estaban listas y la gente que iría al Aeropuerto, llegarían a las 4.00 de la mañana de esa despedida.
Ellos lo hicieron antes de tiempo y Orlando, llegó muy temprano en su automóvil color blanco, en donde lo trasportaría. La familia de la finca, apeaba las maletas en una camioneta color rojo carmesi.
También apareció por la calle principal el bus que habían contratado para llevar a los amigos al Terminal Aereo y al salir, las sirenas de los carros las hicieron sonar y ya saliendo del barrio, vio como una neblina gris cubria los techos de los ranchos pobres, construidos con latas de chatarra y que hoy lleva el nombre.
Las profesoras que lo acompañaron en las últimas semanas estaban allí, firmes y con tristeza: "Rosa Gilma y Maria Inés". Cada uno de los amigos iban llegando en silencio hasta llenar la Sala de Espera del pequeño Aeropuerto. Unos alegres y otros tristes, de fiesta y de congoja, y el músico Nelson, tambíen había llegado con sus canciones y su musica.
Humberto, Claudia, Elsa, Eriberto y el otro Orlando, permanecian serenos como si se despidieran de un difunto, mientras José Manuel y Hernando, estában algo impacientes caminando con sus ojos, el recorrido de los aviones estacionados.
Y alli llego el tercer Orlando, con su hijo y al fondo Nubia y Maria Antonia y cada uno de los conocidos y de las amigas que estuvieron en la escena de la retirada.
Empezó la entrevista para la televisión y las fotografias para la historia y ya las maletas estaban aforadas. Los otros pasajeros estaban sorprendidos al ver tante gente junta y el coro de la composicion decia:
"Gracias amigo, por todo tu amor, venido de lo alto y de tu corazón ".
La Policia a gritos decía: "Lo deja el avión, lo deja el avión", y levantando los brazos y sin abrazos hizo un pequeño gesto de despedida y asi se introdujo a la segunda puerta. donde ya poco divisaba a quienes fueron sus familia.
Dentro del Avion
El ya estaba dentro del avión y aunque se despedía de una tierra que hizo daño a su espíritu y en donde recibió amenazas de muerte e insultos, estaba animado recordando la estadía de los últimos cinco años.
Estaba pensantivo y sentia tristeza partir. Recordaba como Mayorga y Martinez, lo habian insultado, maltratado y al mirar por la ventana del vehiculo la ciudad, sentió dolor en el alma.
Tenía la impresión que no regresaria o que lo haria antes de otra partida. La mañana estaba fría y el silencio de la gente dentro de la nave, hacía saber que todos los pasajeros, estaban preocupados.
Elsa y las profesoras se habían quedado llorando y mas tristeza sentió al saber que los que lo despedían estaban lejos de saber a que nueva tierra se enfrentaría.
Por primera vez abandonaba esa tierra. Alli se quedaron los amigos que habían hecho de familia en la tierra y Doña Rita, Don Urbano y Lucila, se quedaron apesadumbrados desde esa madrugada.
El vuelo de la pequeña ciudad a la grande, duró 45 minutos y por la hora, la gente estaba mas dormida que despierta y el olor a zona fria, lo hizo entender que estaba pisando el suelo de la capital.
llegó al Aeropuerto Internacional a las 7.05 de la mañana y así, su alma tomó fuerzas y descendió como extranjero en la ciudad que lo habia hecho soñar cuando fue adolescente y se bajó de la nave como cuando un novio azul celeste se baja al encuentro con su amada y estaba tan sola la sala de espera, que las maletas parecian mas de extraterrestres que de mortales terricolas.
Los Policias estaban anciosos por mirar a los pasajeros que bajaban con algo de frio y se dirigió por la estrada de la puerta principal en busca de un buen desayuno, pero recordó que ya la cultura estaba mezclada con otras y que tenía que acomodar el gusto a la culinaria del momento.
Observó que la población atravesaba la pobreza y que ya no veía las gabardinas hermosas que conoció en la epoca dorada de su juventud.
Fue al servicio de baño y luego se dirigió al Restaurante y allí en medio de la soledad y del ambiente, vio la silueta de el joven que le entregaría unos documentos y éste le hacía señas con sus ojos y aunque lo acompañó muy cerca al desayuno, sentió que sus palabras no eran sinceras y que el estaba planeando el rumbo hacia otra nación que él mismo le había hecho el contacto.
Subió al segundo avión y estaba tan colmado de pasajeros, que los hermosos niños molestaban intranquilos entre los pasillos y sus gestos estorbaban a los ancianos que estaban sentados en la parte delantera y se sentó muy cerca a una hermosa morena de color canela, que iba en busca del amor prometido por un cubano, que conoció por Internet dos meses atrás.
Se preguntaba en silencio y ¿Cuánto durará el matrimonio?. Ella decía: : Soy de tierra calentana y vengo de la ciudad de la parrandaCali, me dirijo allí para casarme con mi Mauricio ", espero conseguir, un juez de barba para que nos case... "
Silencio Absoluto
La pantalla del gigante televisor del interior del avión, se encendió y los radios y audifonos estaban colocados con delicadeza como para novios.
De vez en cuando, él miraba la ventana que da al vacío y recordaba los nombres de las personas que consentió en la otra ciudad. Llegaron buenos recuerdos a su mente y se tranquilizó.
Por un momento sentió miedo y la desconfianza terrenal se apoderó de su ser. Recordó la frase del John: "Amigo a usted lo pueden estar engañando", pero dijo debo tener confianza en Dios y en la misión y si El me necesita allí iré.
El tiempo se hizo lento y cada minuto estaba como torbellino en sus ojos. Los contaba mirando el reloj de pulso y le parecía que nunca iba a llegar el gigante avión. Recordó tambien el atentado del "11 de septiembre del 2001, sobre Nueva York" y sentió un escalofrío de mortal sobre sus venas. El avión estaba en las alturas y su corazón estaba en la tierra.
Le dieron ganas de llorar y preferió haberse quedado. La nave estaba encima del mar y las islas parecian pequeños fosforos encendidos y abajo, los barcos estában como de mentiras y entre la fantasía y la realidad, estába seguro pero dudaba en regresar.
Fueron cuatro horas en el aire dentro del aparato y recordaba a los amigos como si se los hubieran pegado con cemento a su corazón y mente. No movia las pestañas y sus cejas se burlaban de uno de los "azafatos" por el movimiento de su cuerpo y cada vez que ese muchacho caminaba por el costado norte del vehiculo, recordaba los chistes de sus chistologos y ese detalle le ayudó para no pensar en la muerte ni en la trajedia.
Alguien diría: "En medio del miedo un marica lo hizo sonreir ".
Se olvidó de los problemas y su estómago sintió un vacio de hambre y con la mano le dije a la azafata, que le trajera algo de comer y listo: "Un plato de pollo sudado al vapor, crema de camarones, leche, postre y una sonrisa", porque de nuevo el movimiento de cadera hizo su agosto.
Las horas pasaban y su cuerpo estaba muy cansado y una linda señorita de piel fina y labios pequeños, le entregó un formulario para que lo llenara con sus datos y al leer exigía la Dirección donde llegaría y asi lo hizo poco a poco cuando por los parlantes del avion se decia: "En 5 minutos estaremos llegando al Aeropuerto".
Estén atentos y usen las normas acostumbradas y apareció frente a todos una instructora que hacia señas con su manos y que al mirarla fijamente pareciera que se hubiera copiado de uno de los mimos callejeros.
La llegada
La nave aérea, aterrizó a la hora programada y se sentía el calor abrumador de verano. Muchas naves con banderas de diferentes paises habian llegado a la misma hora y la gente corría como en fiesta de carnaval.
Todos querían llegar de primero y vio por encima de las cabezas de la multitud a los cadetes de la tripulación que sacudían sus chaquetas. Uno y otro ayudante con unos carros de valineras, hacian mas difícil avanzar.
El calor dentro del edificio, hizo estragos matutinos y con los olores propios de los somos humanos y hubo cierta repelencia. Una dama, tropezó con uno de los policias y cayó como sortija sobre unas cajas de cartón y sin querer todos soltaron la carcajada. Habia preocupación en las figuras de varones y mujeres y los rostros estaban tensos por la impresión de la llegada.
Una ligera brisa marina golpeó sus caras y al fondo vieron a los policias que vestían traje azul obscuro y alguien en voz baja dijo: "Esos son los de la migra" y una voz fuerte de varon cansado dijo: "Mujeres a la derecha y varones a la izquierda". Afortunadamente el azafato ya habia pasado.
Los seis policias estában parados como en desorden y revisaban el equipaje de mano y miraban disimuladamente los documentos que mostrában los pasajeros.
Cuando llegó su turno, un policía le hizo señas con su cabeza y con sus manos. Era el Jefe del escuadrón y lo sacó de la fila y con voz amable le expreso: "Usted no se preocupe, puede pasar sin revisión".
Lo miró a los ojos fijamente y con una tenue sonrisa, le agradeció el gesto y entró en confianza y el caballero en forma inusual lo saludo con su mano y rápidamente se dió cuenta que este recién llegado no hablaba Ingles. Pero bueno, dijo, no es lo que dicen de la Policía.
La gente quedó sorprendida por el buen trato, igual que él y comprendió que llovería sobre su cabeza lo insólito. Se despedió del caballero y fue a paso veloz por sus maletas que venian vestidas de negro y al llegar al final de la linea, vio todo el equipaje tirado en el suelo y al mirar detenidamente los bultos, los comparó como si fueran el principio de un volcán.
Algunos gritában en su idioma y otros se reían. Varias mujeres hacían mala cara y muchos "sacaban la madre", a los maleteros, porque sacudian las maletas como si fueran de caucho o de papel. Escuchó palabras de alto calibre y dijo estos deben ser de mi tierra. Por fin entró al mercado persa que divisaba y observó a sus pobres maletas, estaban mas aporriadas que "chicha montañera" y una de ellas parecía como si le hubieran dado una garrotera.
Acomodó el equipaje sobre un carrito ligero y sentió que álguien le sostuvo por la cintura, era la chica del viaje que se despedia, traía mas equipaje que viuda alegre y le hizo recordar de los gitanos y ella no era capaz de empujar con fuerza, el lote de maletas y de cajas.
Pensó el visitante: "Ella debe traer dentro de las maletas, a un segundo novio" y la chica en forma espontánea, se despidió con cierta picardía y con un beso casi de romance. Los dos se despidieron entre la multitud, mientras a los lejos se veía el rostro alegre del enamorado del Internet.
Hizo una nueva fila con los documentos en la mano y por fin llegó a la ventanilla y alli lo atendió una chica morena y sin decir una palabra y sin mirarlo a los ojos, le colocó un sello y escribió sobre un pequeño papel y ese era nada menos que la Visa por dos años de residencia y trabajo.
La mujer era policia "de la migra" y con una sonrisa en sus labios se despidió. Hacia el fondo del salón seguió caminando con carro y maletas y los policías hacian señas a los viajeros y estos parecían que no cabian, porque hasta camas y colchones, vio en el Aeropuerto y a los lados de las sillas divisó a algunos jóvenes que dormian sobre unos tapetes.
Le faltaba una última ventanilla y un puesto de control dentro del Terminal Aéreo y le enviaron con un policía que hablaba su lengua, en forma pésima, pero muy cortez y con dones de gente educada, le ofreció un buen saludo y sólo una pregunta le hizo y lo despachó con buena estadía y lo dirigió a la salida en donde como gelatinas los turistas se acomodaban y cada uno de ellos querían llegar a la salida de primero.
Siguió empujando el carrito ligero, por entre la multitud como si fuera un buen maletero y dijo a donde nos llevarán amigas maletas y que rincón nos daran. Y alli estaba la mujer que lo esperaba, con un letrero de bienevenida que estaba tan pequeño, que daba risa mirarlo y ella le vio a la distancia y le dijo: "Bienvenido".
La saludó como en los viejos tiempos y salieron los dos a la calle y después del abrazo, usaron las claves de la risa y un carro negro azabache vino a recogerlos y al mirarlo, recordó la pelicula de "Al Capone" y de las "Bandas de Chicago", porque su estilo era algo encantador y parecido.
Tal vez la brisa de la tarde hizo sentir en su corazon, la nueva ciudad y la nueva vida. Estaba allí y ssi al otro dia estaria en la ciudad a donde llegaria.
Aprovechó la tarde para ir a la playa y sobre ella se acoste boca arriba con el agua del mar sobre su ombligo y se convenció que estaba solo en la vida y ese día sonó a la distancia.
Ayer otra ciudad
El calor era insoportable y el avión llegó al Aeropuerto, dos horas mas tarde de lo anunciado, había poca gente en el terminal, y era ese Domingo.
Llegar a donde estaban las maletas no fue tarea facil y alli sobre el escenario de la Sala de Espera, un varón y dos mujeres, esperaban al visitante y desde ese momento el viajero se enteró comprendiendo, que algo raro pasaba.
La hipocrecía estába allí en medio de las maletas y estas, esparcidas por el suelo como maizena en carnaval, miraban a los transeuntes y al abrir la pequeña y la mas elegante, la botella de vino se habia quebrado y el liquido, impregnó el lugar y al fondo habia un aviso en Ingles "prohibido consumir licor aqui".
Ese dia pensó el nuevo huesped, que no sentiría el calor del clima , pero el frio de los nuevos turistas, hizo calentar mas, las energias y al otro lado de la vida, el significado de la sinceridad, estaria en juego como en parranda.
|
|