Gato
Leomas
Mi Amor
Biografía
Milagro
Recuerdos
Marin
Saavedra
Distinciones
Condecoración
Mi Hermano
Adriana
Ricardo
Profesora
Asesinato
Chavez
Aborto
Obispo
Conducta
Puerto
Crímen
Fraternidad
Homilía
Vestido
Terror
Perra
Viaje
Apagón
Gato
Fuga
Elsy
Prudencia
Pro-Aborto
Pontezuela
Carta
Caridad
Mujeres
Miedo
desenamoran
Fútbol
Añoranzas
Negra
Extraño
Frío
GATO EN LA ADOLESCENCIA
Por Leomas

Cuando llegó a sus quince años, le gusto un gato negro. El no era de buena raza, sus padres estaban sucios y vivian en la Sementera. El primer dia que lo vio, le impactaron sus ojos y su boca. Lo llevó a una hermosa quebrada que pasaba por la mitad de la finca de sus padres y alli los dos sin miedo se metieron en el agua.

Hoy recuerda que casi mordió su píel. Con suavidad, acarició su pelaje y poco a poco fue con su mano pasando el jabon por su cadera. El gato se mostró simpatico al instante y un suspiro, salio de sus entrañas. Sabe, cada dia recuerda sus manos, ellas rapidamente aprendieron a ser fuego en su cuerpo y lo acostaba despues de ese primer dia, muy cerca a su almohada.

El gato negro se hizo de su familia y en casa, todos decian que el animal no era lindo, pensaban que el mejor gato era de pelaje blanco. Estuvo en medio de una exquisita locura y su habitacion como de perla, brillaba cuando llegaba el gato en el amanecer.

Como no lo querian, lo tenía que entrar por la ventana de su habitacion y al calor de la risa burlona, lo hacia esperar sin prender la luz de su lampara. Lo enseñó a bañarse en la regadera y se volvio tan bello, que una gata blanca le empezó a coquetear hasta subirlo al tejado. Le empezaron los celos y nunca más lo volvió a ver en su lecho.

Su hermoso gato se acostumbró a la gata que lo ataba y se fue de sus brazos, hasta la primavera de otra ciudad. La gata que se lo llevó era muy hermosa. Estaba enferma. El Medico dijo que tenia: sifilis crónica. Alcanzó a verlo con su ojos negros y grandes, en un hospital de caridad a donde lo llevaron.

Cuando se enteró de la enfermedad, era muy tarde. Sus riñones estaban contaminados y la ciencia nada pudo hacer por su amado gato. Murio en una madrugada y tuvo que viajar desde otra metropoli, para recibir el cuerpo inerte en sus manos. Ya no vale su dinero, le dijo el facultativo, porque es demasiado tarde.

Y lLe dijo: Doctor y que se hizo la gata que lo enfermo? El facultativo le respondió: "Ella siguió trabajando con sus crias en lo mismo y sobre los tejados con muchos gatos".