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Por Leonardo Marin-Saavedra
Había comenzado la cacería y empezó a llover sobre la ciudad, una pequeña nube negra rodeó el cuerpo del inteligente y hermoso gato y apenas como pudo, saltó por entre los matorrales de la vecindad.
Perros y gatos de la misma especie lo perseguían. Era muy intrepido y su nueva carrera era salvar su vida. Miraba de vez en cuando la ventana en donde acostumbraba a solear su figura y con ternura una lagrima le hizo maullar.
No pudo contener el llanto y por un camino cerca al río, subió la montaña y cada vez que alargaba sus pasos, recordaba su pasado. Que errores cometí, se preguntaba y porque ofendí a los de mi raza y mire, hasta hice correr a los canes en los que creía y a todos mis amigos y hoy no entiendo porque debo esconder mi semblante.
Pasaron horas y horas y durante cuatro dias, el gato saltó por entre los arbustos y sin familia ni amigos, comió de lo que se encontraba en su paso y dijo, como caballo espantado: !Saldrê de mi país!.
-Con voz repelente- Y aunque no se si regrese por mi gata, me instalaré donde no los vea más.
Se las ingenió como pudo y pasó por entre los militares que hablaban otros idiomas y varios policias a los lejos lo vieron, pero no lo alcanzaron.
El gato llego de madrugada y allí en una calle larga, encontró un buen garaje y con sus maletas se instaló. Traía muchos recuerdos como equipaje y las llaves de la anterior ciudad.
Colgó sus títulos en las paredes y espresó con orgullo y con risa: "Aqui me dirán Doctor".
Visitó ese día los medios y un fotógrafo que era bien altruista, lo acomodó en el divan. Gato y profesional, se hicieron amigos y êste con dones de gente, le dijo:
"Publicarê la mejor". El gato empezó de nuevo a recorrer calles enteras y como no vió gatas en los barrios, se hizo amigo de un perro y el mismo era callejero y sin hogar.
Perro y gato se amistaron y el gato como buen amigo, lo invitó a su posada y ambos están en la jugada y nunca más visitará su nación.
Al comienzo no entendió nada y con el tiempo cambio hasta de nombre y ya no vive en ese primer garaje, ahora hasta tiene oficina y cuando alguien lo llama desde su origen, el gato en forma enredada le habla y con gestos se hace el que no entiende.
El gato se pasea celoso por las avenidas y el color de su pelo lo ha cambiado y para no tener recuerdos de nubes, ayer visito a un cirujano, pero no tanto para cambiar sus arrugas sino para cambiar de gato a gata.
El cirujano le cobra el doble de lo justo, porque no tiene según êl, asistente en su idioma y el muy tramposo le dice: "Mi esposa tambien es modista, amiga y ella es experta en ropa de moda".
El gato gata, se rie con malicia y el cirujano le toca la cola y le cobra más por el gesto y hoy el gato gata, está de Gerente de una empresa que aunque no entiende, se jacta de firmar todos los documentos y un empleado le mira las manos y expresa:
"Mira sus manos de gata, se parecen a las de un primo gato paterno, que hace tiempo partio de nuestro país".
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