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CARTA A LAS MUJERES PRO-ABORTO
Por Leomas

Respetadas y apreciadas mujeres Latinoamericanas:

Soy hijo de una familia numerosa que se levantó con escasos recursos económicos. Vivimos en carne propia el desprecio de los ricos, militares, gobierno y de algunos representantes de la Iglesia oficial de nuestro país de origen. Jamás nuestros progenitores recibieron ayuda de ninguna entidad gubernamental o privada. Antes de mi nacimiento, mi madre parió 6 hermosos y fuertes claveles y después del parto de ella en donde pude llegar al mundo, llegaron otros seis cedros de nácar en la sencillez y humildad acostumbrada.

Nuestros padres trabajaron fuertemente por sacarnos adelante en medio de todas las necesidades y vicisitudes que ustedes y el mundo moderno conocen. También fuimos víctimas de discriminación, xenofobia, maltrato, burla, atropello y rechazo. Desde los 5 años fui testigo de las masacres, asesinatos y violaciones en contra de la vida de trabajadores, campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, niños, jóvenes y ancianos. Los protagonistas en su gran mayoría de cada caso, fueron los hombres armados legales del gobierno de turno y otros que llegaban con ametralladoras, pistolas y fusiles de otros países. Los burqueses criollos siempre "se lavaron las manos" y algunos de ellos con destreza, deseaban llegar a los "Altares" como santos de turno con sus esposas e hijos.

Hoy no les quiero contar cada uno de los insucesos por los que tuvimos que atravesar en familia, ni de las tristezas que se convirtieron muchas veces en llanto sin remedio alguno, porque sería narrar 52 años de historia acongojada y crueles hechos. Sí he querido introducir una verdad que no se puede ocultar cuando se lucha en medio de las injusticias que promueven tanto los gobiernos en América Latina como los gobernantes y sobre todo esos que en los últimos 50 lustros, se le han arrodillado al imperio miserable, mezquino y destructor.

He visto, leído y escuchado en vídeo y en noticias, sus marchas y el protagonismo de los últimos días a favor del aborto y a la legalización escritural, para autorizar a los facultativos, en el sometimiento de la mujer al quirófano y que ellas puedan lanzar al exterior como en farsa, la criatura que llevan dentro. Se que hay libertad de hacerlo y de legalizarlo, pero si los varones tuviéramos la naturaleza para concebir vida, seguramente sin riquezas, jamás me hubiera negado a la concepción. Todo el mundo tiene derecho a la relación sexual y a tener actividad sexual responsable y por eso iniciamos una campaña desde el 2006, para que los sacerdotes y obispos que no pueden estar en quietud sexual, busquen a una esposa, la amen y tengan una familia.

Llevo dos años investigando sobre "aborto" y me he documentado de todos los pro y los contra sobre el tema y la misma realidad de vivir y que nos dejen vivir. Esta semana después de informarme bien de los objetivos que persiguen ustedes y de verlas caminar en distintos lugares de la geografía americana, con pancartas, frases, arengas y gritos, pensé en silencio y como interrogante:

¿Qué hubiera pasado si me hubieran abortado antes de mi feliz nacimiento en 1955?

-No hubiera sido testigo de las masacres e injusticias y hoy mi voz no podría gritar al mundo, que se deben desintegrar todos los ejércitos asesinos y de todas las naciones del planeta; -No habría un varón de fe, luchando contra la tiranía, explotación, discriminación y falsa democracia; -No hubiera visto a los niños y niñas, en Los Ángeles, California, ni a las familias pobres y desarropadas dormir sobre los andenes, en la calles y debajo de los puentes dentro del país poderoso; -Jamás hubiera conocido el tráfico y venta de mariguana, cocaína y otros, tanto en mi país de origen como en las calles de uno de los imperios; -Jamás hubiera escrito uno de mis versos, poesías y narraciones, que aunque pobres en literatura, han servido para aliviar el dolor a mis hermanos y hermanas de América Hispana y criolla;

-Nunca hubiera visto la pobreza en que viven nuestros hermanos descendientes de los Incas en el Perú y jamás hubiera pensado en ayudarlos; - No hubiera sido testigo de los fraudes electorales en varios de los países de América; -No hubiera llegado como catedrático a la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá; -Jamás hubiera conocido a la gente bella y con ganas de vivir, en todos los colegios en donde tuve la oportunidad de enseñar en varias ciudades de Colombia; -Jamás hubiera conocido la arrogancia y petulancia como el complejo de superioridad que le asiste a los gringos; -No hubiera rechazado al asesino Pinochet y a su ejército perverso y sanguinario;

-Jamás hubiera sabido de Fidel Castro, El Che, Camilo Torres y Hugo Chavez; -Nunca hubiera visto por televisión la caída de las "Torres Gemelas" de Nueva York ni hubiera escuchado por radio, la cruel masacre de Fujimore en Sur América; -Nunca hubiera conocido el Internet ni el computador y jamás me hubieran dejado disfrutar del Internet; -Jamás habría soñado con una nueva América Latina y un nuevo y mejor mundo; -Nunca hubiera solicitado a España la devolución de todo lo que se robaron de nuestro suelo;

-Jamás me hubiera enterado que en el 2027 caerán todas las monarquías y se destruirán varios imperios; -Nunca les hubiera escrito esta carta y mis huesos y el polvo que rodea mi esqueleto, estaría seguramente bajo tierra o debajo de un rió y dentro del mar; -Y jamás hubiera pensado en defender y en amar la vida y en sembrar el amor y el servicio desde mi corazón con sinceridad.

Por eso hoy las invito a pensar en los seres bellos que todas pueden traer al mundo y si entre todos y todas, derrocamos las injusticias y la tiranía, seguramente los bebitos y bebitas, que vienen en camino y quienes van a nacer, tendrán papá, mamá, casa, familia, amor, cariño, bienestar, igualdad y hogar.

Reciban mi saludo y si ustedes lo desean sigan adelante,